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Bendito es el sufrimiento

06/05/2018 13:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Porqué nos resistimos al sufrimiento? El sufrimiento no es maldición, sino bendición, el sufrimiento se anhela y no se resiste, se pide como pedir bendición, se pide y se clama a fin de alcanzar la razón del espíritu

BENDITO ES EL SUFRIMIENTO.

 

¿Es el sufrimiento realmente una maldición? O ¿Es el sufrimiento una bendición? ¿A qué le llamas sufrimiento realmente? El oro no habla ni grita, ni se retuerce ni se mueve, pero el oro es cosa viva porque es creación de Dios, a como cosa viva es el agua que tampoco habla ni grita aunque de distintas manera se expresa en su contento y en su descontento, el oro es cosa viva a como el árbol lo es, a como toda cosa hecha por Dios es cosa viva, como la tierra, como los volcanes, como las piedras mismas porque ¿Crees a caso que Dios hubiese hecho brotar agua viva de una piedra muerta?, todas ellas son cosas vivas  así  como nosotros somos cosa viva; Pero todas estas cosas vivas sienten y sufren la maldición que Dios arrojó sobre la tierra en el principio de la cual les he hablado en otras ocasiones; Pero la tierra y todos sus elementos no protestan delante de Dios por aquel castigo, ella, la tierra y sus elementos como el oro, el agua, los árboles, los animales, las piedras, los volcanes, los peces, se han sometido al castigo y lo han recibido sin protestar. El oro es tomado de su morada por el hombre, separado de su mina y llevado al horno, en donde será fundido hasta que su brillo y calidad resalte, y así adquiera valor para enriquecer a sus explotadores; Así también cada recurso de la tierra es aprovechado por el hombre con gran sufrimiento, y ellos (los recursos de la tierra) no gritan, ni lloran, ni protestan, ni se levantan en contra de aquel de cuya boca salió la maldición que ellos sufren hasta hoy.

 

La tierra sufre, ella y todo lo que en ella hay está bajo maldición, torcida está desde aquel día en que Dios dijo a Adán “maldita será la tierra por tu causa” La tierra sufre de maldición y por eso hay guerras, violencia, explotación, escasez, esclavitud, terremotos, huracanes, destrucción, soberbia, en fin, sobre ella se ejecuta la maldición de Dios, pero pese a ello, la tierra no protesta; En silencio recibe la maldición y el castigo, no fue su culpa el pecado de Adán, pero ella sufre por su causa, y ¿Porqué la tierra sufre por causa de Adán? Porque Adán fue formado de ella, de su materia, para que Él cuidase y reinase sobre  ella, para que ella gozase de las bendiciones que Dios derramaría sobre él, y si la tierra era para que gozase de las bendiciones de Adán, también lo era para que también sufriese de las maldiciones de Adán; Sufre la tierra y todo lo que en ella hay, pero, pese al sufrimiento, la tierra, lejos de protestar contra Dios, más bien ella honra a Dios, y obedece las leyes de la naturaleza que Dios dictó sobre ella y sobre cada cosa que sobre ella hay, las aves en lugar de llorar y sufrir, agradecen a Dios mediante sus cánticos, los árboles lejos de protestar purifican el aire que los hijos de Dios respiran, los peces agradecen a Dios y se ofrecen ellos mismos en sacrificio para alimentar a los hijos de los hombres, es decir, la tierra ni siquiera ha levantado su voz contra los hombres a causa de los cuales hoy sufre su maldición. La tierra es el ejemplo de obediencia, bondad, perdón, humildad y sumisión dejó Dios a la vista de los hombres para que de ella aprendamos; Para que los hombres aprendamos a recibir nuestro castigo con alegría, sabiendo que tras el castigo hay compasión de Dios; Ella es el ejemplo de obediencia, a fin de que de ella aprendamos nosotros a obedecer a las leyes de Dios a pesar del yugo humano que Dios ha puesto sobre nosotros; Ella es el ejemplo de perdón, porque pese a que fue por el hombre que recayó sobre ella la maldición, ella nunca ha dejado de alimentar al hombre, de albergarlo, de acogerlo y darle vida en la carne.

 

Si un día el hombre aprendiera de la tierra y de cada cosa hecha que Dios dejó sobre ella, y pudiera el hombre ver cada señal que Dios dejó a través de las cosas hechas, entonces el hombre comprendería la ciencia de Dios, se llenaría de entendimiento y reinaría sobre todos los elementos, discerniera cada mensaje de las cosas hechas y comprendería la necesidad del sufrimiento.

 

El sufrimiento es por maldición y también lo es por bendición ¿Cómo es eso? El Sufrimiento que es por maldición, no es detectado como tal ante los hombres carnales, porque la maldición ante los ojos carnales es más bien bendición ante los ojos espirituales, por ejemplo: La pobreza material; Para los hombres naturales, esto es maldición, para los hombres espirituales, esto es bendición y también es maldición; Porque los hombres carnales han visto en la abundancia de bienes la bendición y en la escasez de bienes la maldición, en cambio los hombres espirituales han visto en la abundancia de bienes, bendición y maldición, y en la escasez de bienes, bendición y maldición; De modo que, los espirituales ven maldición y ven bendición en todo, pero estos saben distinguir cuándo la pobreza o la riqueza es por bendición y cuando lo son por maldición; Así, pues, sabemos cuándo el sufrimiento es por bendición y cuándo lo es por maldición; Pero sea el sufrimiento por maldición o sea por bendición, para el hombre espiritual ambas cosas son de agradecer a Dios, porque ambas son por amor.

 

Si el hombre espiritual no sufre, entonces, su espíritu no es Santo sino de engaño, y hay algo malo es su espiritualidad, ha sido sometido a sueño y ha sido embriagado de felicidad del mundo y no de felicidad del cielo; El que no sufre no es Israel, y si no es Israel no es escogido, porque sobre Israel es esta sentencia “Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová.  Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?  Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.  Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto,    sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová;” (16:58-62) Él ha mandado “Sufre tú el castigo” de modo que, el oro que no se somete al horno nunca adquirirá valor, porque si se queda en la mina, enterrado en la tierra, impregnado en las rocas ¿Cuándo le será hallado valor? Entonces Dios, nos manda a sufrir, a pasar por el horno para que nuestro brillo resalte, pero tras el castigo, viene también una promesa, porque Él no hace con nosotros a como nosotros hemos hecho con Él, entonces nos pregunta ¿Haré yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?  Pero, ¿Porqué esta pregunta? Porque Él nos demuestra que no es capaz de albergar tanta ira en su corazón, como para someternos a castigo y no perdonarnos aún cuando nosotros nos sometamos por nuestra voluntad a su castigo; De manera que, si nos sometemos voluntariamente, por amor a Él a su castigo, su promesa para con nosotros es esta: “Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno”  y además nos dice: “Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás” Dios entonces nos habla claro, Él no nos ofrece la felicidad en este tiempo, sino que nos advierte que el sufrimiento es el medio para alcanzar la benevolencia del Señor,

El sufrimiento, más allá de castigo es amor

 

El sufrimiento, más allá de castigo es amor, porque el amor sufre y todo lo sufre, y el amor es Dios, entonces, es Dios el que sufre y todo lo sufre, por eso se escribe: “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;” (HB 5;8) Porque Dios se hizo hombre a fin de que los hombres viesen en Él al modelo, Él ha sufrido a fin de que el hombre aprenda que mediante el sufrimiento se adquiere obediencia, y mediante la obediencia el conocimiento; Dios es amor, y del amor se dice “El amor es sufrido” de modo que, Dios es sufrido, y si Dios es sufrido, ¿Porqué no el hombre, el cual está destinado a ser imagen y semejanza suya? Porque si deseamos ser imagen y semejanza del Dios vivo, entonces, ¿Por qué no imitarlo en su sufrimiento? Y ¿Por qué no sufrir lo que Él sufre y por lo que Él sufre?; Requerimos del sufrimiento a fin de aprender la obediencia, porque aquel que dice que obedece sin sufrir, este miente, y realmente no obedece; Porque una cosa conlleva a la otra, y la obediencia nos lleva al sufrimiento, y el sufrimiento a la obediencia, así como el amor nos lleva a Dios, y mediante Dios nos conducimos al sufrimiento, a fin de hacernos con Él un cuerpo. Nos destinamos al sufrimiento, y el sufrimiento debemos anhelarlo y desearlo, porque aquel que pide al Señor que cambie su corazón y lo vuelva de la desobediencia a la obediencia, debe tener en cuenta que el camino a la obediencia es el sufrimiento, por lo cual, si desea encontrar la obediencia debe anhelar el sufrimiento.

 

Antes de la alegaría es la tristeza, antes de la risa es el llanto, antes de la vida es la muerte, antes de la paz es la guerra; Así como antes del adulto es el joven, y antes del anciano es el adulto, así, antes de la obediencia es el sufrimiento; Y, Así como e necesario que antes del adulto sea el joven, así también, es necesario que antes de la obediencia sea el sufrimiento; Por eso, Cristo, no teniendo ya necesidad del sufrimiento, puesto que desde la eternidad ha alcanzado la obediencia, se vio obligado a someterse a los padecimientos por los que pasó sobre la tierra, no porque tuviese necesidad de llegar a la obediencia, sino para que viéramos en Él el ejemplo, el ejemplo vivo de que para alcanzar obediencia y para alcanzar vida eterna se hace necesario asumir el sufrimiento y los padecimientos determinados por el Padre desde el principio.

 

¿En qué consiste nuestro sufrimiento? Ciertamente, el sufrimiento al que estamos  destinado, no es el sufrimiento común de los hombres, es decir, no es el hecho de que se sufra por una enfermedad, o porque un hijo nuestro se ha enfermado o ha muerto, no es el sufrimiento de la pobreza, no es el sufrimiento que ocasiona la pérdida de nuestros padres terrenales, no es el sufrimiento de la guerra, ni el sufrimiento de los huracanes o temblores; De ninguna manera se trata de un sufrimiento carnal;  Porque, no es lo mismo el sufrimiento que la prueba, porque todos nuestros dolores en la carne, todos nuestros padecimientos en la carne, todos nuestras acechanzas en la carne por causa del curso del mundo y de éste tiempo, todo lo que sufrimos a causa de nuestras dolencias, enfermedades, muerte de nuestros hijos, hermanos o padres, todas esas cosas ¿Qué son para el hombre espiritual? Son pruebas; Entonces, si aquellas cosas son pruebas, ¿Qué cosas encierra el sufrimiento? Nuestro sufrimiento es el sufrimiento de Dios, nosotros, los hombres espirituales, sufrimos por las mismas cosas que sufre Dios, sufrimos por la renuencia de los hombres para oír y hacer la voluntad de Dios, sufrimos por ser desechados por los hombres en la verdad así como Dios y su verdad es desechada por los hombres, sufrimos por ser vituperados a causa de la verdad, sufrimos al no ser escuchados, sufrimos al gritar la verdad y al ver que no somos creídos; Sufrimos el sufrimiento de Dios, sufrimos el sufrimiento de Cristo, sufrimos por vernos excluidos de las congregaciones, a como Cristo y su verdad ha sido excluido en las congregaciones de los hombres; Sufrimos en el Espíritu, sufrimos y lloramos en la verdad, sufrimos el desprecio de los hombres, sufrimos la burla de los hombres a causa de la verdad que nos ha sido dada para ser dada a los hombres, sufrimos al ver a los hombres encaminarse a una falsa vida eterna, sufrimos al ver cómo los que se dicen de Dios aman la ciencia de los hombres, sufrimos al ver cómo los hombres que dicen buscar a Dios van en pos de las doctrinas ideadas en las mentes humanas, sufrimos al ver cómo aquellos que diciéndose Cristiano, buscan en Cristo la prosperidad material únicamente, sufrimos cuando vemos a supuestos Cristianos hablar de Cristo y actuar como hombres simples y comunes, sufrimos en Cristo y no en el hombre; Así, pues, Aquellos que llamándose así mismos Cristianos han pensado que su sufrimiento como Cristiano ha sido: Perder a un hijo, ver morir a sus padres, fracasar en un negocio, perder un empleo, etc. Éste se ha equivocado, porque el hombre Espiritual no sufre en la carne, pues la ha dado por muerta, y si muerta es la carne, muerto es el sufrimiento en ella; De manera que, en la carne somos probados a fin de comprobar si ya hemos aborrecido al mundo y todo lo que éste nos ofrece, pero en el Espíritu somos sufridos a fin de probar qué tan grande se ha hecho nuestra obediencia, qué tanto ha crecido nuestro amor por Dios, qué tanto aprecio sentimos por la gracia que nos es dada, qué tanto anhelamos el reino de Dios, qué tanta verdad nos ha sido revelada y qué tan buenos Atalayas hemos sido. No debe haber confusión entre prueba y sufrimiento, porque la prueba nos conduce apenas a los llamados, y el sufrimiento nos conduce a los escogidos; Por la prueba alcanzamos entrar entre los muchos, y por el sufrimiento alcanzamos llegar a estar entre los pocos.

 

Es pues, necesario el sufrimiento para alcanzar salvación, a como necesario es que la mujer sufra dolores al parir; Mediante el sufrimiento nos asimos de la verdad, sin sufrimiento, no hay verdad revelada, y sin verdad revelada no hay fe, y sin fe no hay salvación, y sin salvación no hay reino de Dios para nosotros; Una cosa nos lleva a la otra, por lo que no subsisten estas cosas unas sin otras.

 

Hay quienes dicen “Un Cristiano debe vivir contento, debe ser alegre, debe mostrarse al mundo como un ser feliz” Pero a ellos yo digo, ¿Es nuestra felicidad en este tiempo? Este tiempo no es nuestra felicidad, sino que nuestra felicidad será completa aquel día en que la noche ya no sea, en el que el aire no esté bajo la potestad del inicuo; Nosotros nos gozamos, si, nos gozamos en la verdad, pero ¿No es invisible la verdad a los ojos carnales? Pues, si nos gozamos en la verdad, nos gozamos en el Espíritu, pero ¿No es invisible el Espíritu?, Si nos gozamos en el Espíritu, entonces, ¿No nos gozamos en el reino? Y si nos gozamos en el Reino ¿No es invisible el reino? Así que nuestro gozo es invisible, a como el reino es invisible, a como el Espíritu es invisible; Y Nuestro gozo será visible cuando el reino sea visible, cuando Cristo sea visible, cuando el día sea visible, cuando la ciudad celestial sea visible; Pero, porque nuestro gozo es invisible ¿Entonces no existe? Por supuesto que existe, así como el reino existe y no se ve, Así como la fe existe y no se ve, así como Dios existe y no se ve; Nuestro gozo es eterno, pero se nos dice también que las cosas invisibles son eternas y que las visibles son temporales; Por eso, hacemos de nuestro gozo algo invisible, a fin de que sea contado entre las cosas eternas.

El sufrimiento es por maldición y también lo es por bendición


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