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Difuntos en la pseudoizquierda madurista

09/02/2019 13:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Situaciones tan dramáticas como la de Venezuela nos confrontan con la honestidad de nuestros propios valores

Aventis

Aunque quizás muchos jóvenes de las actuales generaciones ya no sepan quiénes son estos “dinosaurios” que en los años 70 proclamaban al “hombre nuevo” y planteaban la “educación liberadora” de las “escuelitas campesinas” como una alternativa al sistema totalitario, escucharlos hablar, contar sus anécdotas, redescubrir sus ideales y sus sueños utópicos no suena a historia pasada, sino a otro futuro posible.

Hace medio siglo enfrentaban a la muerte con heroísmo cívico en las barricadas de la resistencia, en las cámaras de tortura y los calabozos de la cárcel Modelo, Pica, Isla del Burro. Ahora se burlan de la proximidad de la muerte, organizando su propio velorio anticipado, celebrando la vida y la amistad, la fraternidad solidaria y los sueños compartidos. Ellos y ellas saben que no morirán, porque el ejemplo de darlo todo –incluyendo la propia vida– por una patria digna es la mejor manera de seguir vivos en la memoria de los que quedan.

Desde el otro lado, el Gobierno decidió romper relaciones. ¿No bastaba con retirar al embajador o alguna medida similar? Es una sobreactuación conservadora con fines populistas. ¿Alguien creerá que Venezuela es la vanguardia continental de la democracia?

Situaciones tan dramáticas como la de Venezuela nos confrontan con la honestidad de nuestros propios valores.

 siquiera a maestros del cine de humor negro como Alex de la Iglesia o los hermanos Cohen se les hubiera ocurrido una situación así. A pocos días de cumplirse años de la caída de la dictadura stronista, un grupo de luchadores sobrevivientes de las Ligas Agrarias han decidido organizar su propio “velorio colectivo de futuros difuntos”, buscando disfrutar en vida de lo que sería el último encuentro con sus amigos y compañeros. Esto, sucedió en Paraguay.

Ahora, Uruguay reflexiona, son diásporas.

La idea surgió del reconocido poeta guaraní Gregorio Pirulo Gómez, ganador del segundo lugar del Premio Municipal de Literatura 2018 por su libro Tetãgua pyambu. Miembro fundador de la histórica colonia San Isidro de Jejuí –el utópico proyecto de “vivir como hermanos” que se inició en 1969 en San Pedro y fue reprimido a sangre y fuego por un escuadrón militar en 1975–, Pirulo pronto cumplirá 81 años, pero lo que le falta en fuerza física le sobra en dinamismo, solidaridad, idealismo e irreverencia creativa.

En los últimos meses, por su avanzada edad y delicada salud, se produjo la muerte de varios históricos luchadores que resistieron al régimen del general Alfredo Stroessner. En el velorio de Bernardo Torales, Pirulo encontró a sus compañeros sobrevivientes. Uno de ellos dijo: “Cualquiera de nosotros será el próximo difunto y no podrá hablar con los que vengan a su velorio”.

Fue cuando a Pirulo se le ocurrió organizar el “velorio en vida” de los “próximos difuntos”. Hizo correr la propuesta y pronto encontró entusiastas adherentes. A partir de la noche de un jueves 10 de enero, más de una veintena de veteranos de la resistencia contra el stronismo, llegados de distintos puntos del país, se dieron cita en una ecológica granja rural de la compañía Guasu Cora de Villeta. Allí, recreando el estilo de los “velorios campaña” de la cultura campesina paraguaya, hubo abrazos, amena plática, chistes, poesía, cantos, karu guasu, nostalgia, solidaridad, utopía renacida.

Somos, América Latina, un continente vigoroso y profundamente virgen en tormentas políticas.

¿Cuándo? ¿En los próximos seis años en que Nicolás Maduro pretende mantenerse en el poder, legítimamente y a sangre y fuego si es preciso?, unirá estas culturas.

¿También deseó el argentino Jorge Bergoglio que “los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos para que no prevalezcan las divisiones y las discordias” (???).

¿Cómo? ¿Con la resurrección de los más de 300 muertos, recobrando la libertad de prensa, sin apaleamientos, con el fin de la dictadura Ortega-Murillo, que tiene las mismas aspiraciones que Maduro?

El jefe de la Iglesia Católica, en casos, fue crítico, y con su mejor tono proletario-kirchnerista advirtió que “unos pocos celebran banquetes espléndidamente y muchos no tienen pan”.

¿A quién se refería? Quizás a Maduro y la cúpula militar en el poder, o al matrimonio Ortega-Murillo. Es seguro, o casi, que sus mesas han de ser espléndidas.

Lo que sí es totalmente seguro es que no habrá pan en miles y miles de mesas de nicaragüenses y muchas más de venezolanos. ¿Sabe el Papa que en Venezuela un salario mínimo no da ni cerca para dos comidas modestas de una familia, o que no alcanza para comprar dos kilos de carne?

�Cuándo? ¿En los próximos seis años en que Nicolás Maduro pretende mantenerse en el poder, legítimamente y a sangre y fuego si es preciso?

Paraguay, Uruguay, Nicaragua y Venezuela. Víctimas de un espectro falso. ¿Cómo les caerán estas “bendiciones” del pontífice a los familiares de los muertos y de los presos políticos en Nicaragua y Venezuela? ¿Qué pensarán los 2, 3 millones de venezolanos en el exilio y los muchos más que pasan hambre en Venezuela?

A nadie puede sorprender estas declaraciones del Papa. Esa ha sido su tesitura: con el cuento del diálogo y la reconciliación, ha sido el mayor respaldo para Maduro. Con esa “propuesta” de armonía lo sacó de los pelos dos años atrás, y es responsable del agravamiento de la crisis de Venezuela.

El Papa habla de “banquetes espléndidos” y omite hablar de las violaciones de los derechos humanos. ¿No sabe que en Nicaragua echaron a la CIDH, organismo de la OEA? 

Nadie debería extrañarse y menos tratar de “explicarle e informarle” al Papa lo que pasa en Venezuela. Él, bien que lo sabe.

Hemos sido engañados, somos difuntos de un presidente que va en contra de las aguas de la reflexión.

Tengo curiosidad en saber lo que dirá la Iglesia Católica sobre toda esta performance de Bergoglio dentro de 30 o 40 o 70 años, o dentro de cuatro o cinco siglos. ¿Pedirá perdón como con los “abusos”; o admitirá que la tierra se mueve, dándole la razón al porfiado de Galileo; o modificará el relato, dentro de lo posible, ¿cómo en el caso de la bendición de los cañones?

¿Y qué dirá, por ejemplo, el presidente mexicano López Obrador, que echó para atrás y retomó el buen camino, según dijo el gobierno de Cuba? Ahora AMLO apoya a Maduro.

Quizá no tenga mucho más que explicar, a lo sumo decir que vuelve a la vieja política del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el cual AMLO se inició y bebió de sus fuentes, pasando por alto la “matanza de Tlatelolco”, y en presidencias como las de Luis Echeverría y José López Portillo, en las que se robó a manos llenas. Se trata de la política de independencia de siempre (con alguna inflexión ante EE.UU.), dirá.

Más difícil de explicar le resultará a la izquierda uruguaya y al hoy gobernante Frente Amplio. ¿Qué dirán? Quizás tengan que hacerlo dentro de muy poco tiempo.

La posición del gobierno uruguayo frente a la crisis venezolana es una de las cosas que más ha llamado la atención a nivel internacional. Nadie se explica que apoyen tan tozudamente a un régimen a todas luces dictatorial. Se buscan explicaciones. Lo hacen los analistas de importantes medios; comienzan a escarbar, y seguramente seguirán escarbando.

Como que se le ha movido el piso al “pequeño y ejemplar” país. Todo ello está mellando la imagen al Uruguay, al gobierno y a la propia izquierda.

Y todo ese costo por apoyar a Maduro, a los militares venezolanos y sus socios cubanos.

En este momento en que las autoridades, civiles y militares están enredados en el laberinto del “servicio social” que deben prestar los objetores del servicio militar, podrían tomar ejemplo de estos grupos de voluntarios. Antes que criticar, tendrían que salir a la calle a vender los calendarios y alentar a la gente que los compre.

Todo el cuerpo militar, ya hizo su trabajo, es un difunto más del envolvente poder oscuro de los demócratas izquierdistas del castrismo, simplemente, no son nada, son burócratas de la maldad política y engañaron a Vladimir Putin y, tejieron sus propias redes del oscurantismo, solamente procrean difuntos y aíslan a Latinoamérica de la verdad espiritual de un pueblo, su Fe a la Esperanza.

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1157 noticias)
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