Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Maduro y Chávez, han sido traicionados por una élite cívico- militar que custodia el poder

18/08/2019 21:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Miraflores, guarda sus secretos

La Tecla Fértil

El sistema internacional viene experimentando una serie de cambios acelerados desde que, en 1989, con la caída del muro de Berlín, se iniciara un proceso de implosión del bloque del Este que concluyó en 1991 con la disolución de la Unión Soviética. Para resurgir. Rusia Estas fechas pusieron fin oficial al período de confrontación bipolar entre este país y los Estados Unidos que se conoció como Guerra Fría. El capitalismo y sus ideólogos fueron raudos en declarar el triunfo del capitalismo en su forma neoliberal y hasta el fin de la historia.

Sin embargo, tras más de una década de confusión ideológica y retroceso político, una región en el planeta comenzó a levantarse contra el neoliberalismo: América latina y el Caribe. Una región dependiente en lo económico, a la que las potencias mundiales habían tratado con cierta displicencia pese a su gran importancia como “retaguardia estratégica” para el imperialismo, en palabras del Che Guevara, así como reserva invaluable de recursos naturales. Pero los pueblos de América latina y el Caribe comenzaron a andar, iniciando un período de luchas que cristalizó en la llegada al gobierno de presidentes de un amplio espectro dentro de la izquierda, dispuestos en mayor o menor medida a revertir la década perdida del Consenso de Washington. La Venezuela bolivariana marcó el camino y de manos del presidente Chávez no sólo se recuperó para el siglo XXI la palabra socialismo en el debate político, sino que también comenzó una nueva ola de integración y concertación política en la región que ha tenido un impacto que trasciende las fronteras del subcontinente.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) son muestra de esta efervescencia, que ha logrado dejar en un segundo plano, cuando no mostrar su obsolescencia, los mecanismos regionales panamericanos, como la Organización de Estados Americanos (OEA) o las iniciativas extrarregionales y claramente neocoloniales, como son las Cumbres Iberoamericanas.

 Asimismo, la crisis económica mundial, que ha afectado en mayor medida a las economías de Estados Unidos y a la de los países del sur de la Unión Europea (UE), sojuzgados a los intereses de la oligarquía alemana, ha revitalizado el interés por el control de los ingentes recursos naturales estratégicos con los que cuenta América latina y el Caribe.

Pero, Hugo Chávez Frías fue engañado y traicionado por muchos de sus allegados y, algunos sectores civiles y militares han amasado una fortuna a expensas del erario nacional. Es engaño, sigue hoy, con el presidente Nicolás Maduro Moros, viendo ya las consecuencias agrias de nuestra economía.

La Europa actual. Mucho menos se utiliza el término imperialismo para calificar la acción como bloque de la UE a través de distintas instituciones. Ello se debe a que Estados Unidos es visto como el hard power, la fuerza bruta, frente al soft power, la fuerza suave o “inteligente”, que representaría la UE. Sin embargo, sea ejercido con puño de hierro en guante de seda o directamente sin guante,  power is power. Y el imperialismo es imperialismo, aunque se vista con ropajes más democráticos y busque la hegemonía por la vía del consenso, dejando la coerción para situaciones extremas.

Cabe recordar que desde su propio nacimiento en la forma de Comunidad Europea del Carbón y del Acero, posteriormente Comunidad Económica Europea (CEE), el proyecto de integración europea fue una iniciativa tutelada por los Estados Unidos. El contexto de Guerra Fría, la victoria de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, su intento de hegemonizar el poder internacional, su voluntad de neutralizar a Alemania y, sobre todo, el desafío de un socialismo soviético que amenazaba con extenderse entre las clases trabajadoras europeas, llevó a Estados Unidos a apostar por una reconstrucción europea, funcional a los intereses hegemónicos de la naciente potencia, que sirviera de bloque de contención al bloque soviético. Con la disolución del poder soviético llegó el paso de la CEE a la UE y la actitud de Estados Unidos cambió, empezó a ver con recelo la posibilidad de una Europa unida. Pero, para fortuna de los Estados Unidos, la UE no ha supuesto un gran desafío a sus intereses estratégicos. Esto no implica afirmar que exista una absoluta lógica de dependencia y subordinación de las elites europeas a los dictados estadounidenses. Más bien, se puede calificar la relación entre las elites de los diversos países de la UE y los Estados Unidos como “cooperación antagónica”, término que Ruy Mauro Marini acuñó para definir la cooperación, no exenta de conflictividad, entre la burguesía del Brasil de su época y la de los Estados Unidos.

Los vínculos de clase no excluyen el conflicto intraelites, que se puede dar tanto entre la burguesía estadounidense y la europea como entre las distintas burguesías europeas. Cualquier observador atento puede percatarse de que en el proyecto de la UE no existe un bloque homogéneo de intereses. Es bien conocida la divergencia entre los propios países europeos, que se ha exacerbado a raíz de la crisis económica. Su expresión más sangrante es la reacción europea a la elección de Syriza en Grecia como respuesta a las políticas de austeridad impuestas por Alemania. También es conocida la pugna que se da en su seno entre unas elites con sensibilidad y visión más europeísta, como pueden ser las francesas, y otras más alineadas con el proyecto proatlantista, con el Reino Unido a la cabeza, pero seguido por muchos de los países del ex bloque del Este. Una pugna que se resuelve en función de la correlación de fuerzas que otorga el signo ideológico de los gobiernos que presiden los Estados miembros. Como ya explicó Lenin a principios del siglo XX, la unión europea bajo el capitalismo no pasa de ser una utopía reaccionaria que cada día más da la espalda a los intereses de los pueblos europeos y demuestra su carácter antidemocrático, del que ya se tuvo buena prueba cuando se impuso la Constitución Europea pese al voto en contra en muchos de los países.

En su política hacia América latina la UE ha tratado de desmarcarse de Estados Unidos y generar su propia influencia estableciendo espacios de diálogo político como la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat) en la que participan diputados de ambos lados del Atlántico; o firmando en 1999 una Asociación Estratégica Birregional con el conjunto de la región que pretendía construir una especie de ALCA a la europea, un “ALCA con alma”, en palabras de un entusiasta eurodiputado español. La autopercepción europea como referente moral y político llevó a la UE a incluir cláusulas de respeto a los derechos humanos en sus distintos tratados de libre comercio con América latina y el Caribe. Una completa hipocresía habida cuenta, en primer lugar, de la violación a los derechos humanos por los propios países de la UE, tanto dentro como fuera de sus fronteras, y, en segundo lugar, al observar que dichas cláusulas pueden ser muy laxas cuando los intereses políticos, y sobre todo económicos, así lo requieren. Dejamos en manos del lector la reflexión acerca de cuál ha sido la situación de los derechos humanos en Colombia y en Cuba en las últimas décadas y el distinto trato dispensado a ambos países por las autoridades europeas.

Con frecuencia, desde América latina y el Caribe se analiza, por vecindad geográfica y proximidad histórica, el papel del imperialismo de los Estados Unidos hacia la región, pero pocas veces se hace lo propio con el rol de

Un país sumido en el silencio

En lo fundamental, la UE ha demostrado hasta la fecha estar alineada con los intereses de los distintos gobiernos de Estados Unidos. Muestra de ello es la ausencia de una política exterior y de defensa independiente de los lineamientos generales de la política exterior estadounidense. Ahora bien, la subordinación del proyecto europeo a los intereses de Estados Unidos no significa que la UE renuncie a tener su propio lugar en el sistema internacional. Un rol que puede llegar a ser altamente injerencista e igual de imperialista que el estadounidense. Como dos caras de una misma moneda, el imperialismo estadounidense y el imperialismo europeo se complementan. La invasión a Libia y el posterior asesinato del presidente Muhammar al-Gaddafi en 2011 ejemplifican a la perfección esa doble cara imperial: Europa opera y aplaude, a veces en la sombra, mientras Estados Unidos ríe y se jacta públicamente de sus crímenes, como lo hizo Hillary Clinton inspirada en el Imperio Romano.

Asimismo, los hechos en Ucrania demuestran que la UE está más preocupada por cercar y debilitar a Rusia, algo que beneficia a Estados Unidos y la OTAN, que por tener una política de defensa soberana de sus propios intereses. En una pura lógica geopolítica, a la UE le convendría llevarse bien con la Federación de Rusia, pues es una de las potencias que puede ejercer de contrapeso a la hegemonía estadounidense, además de ser uno de sus principales proveedores energéticos. Sin embargo, los hechos de la diplomacia europea parecen conducir al camino opuesto. Los intereses de Europa empiezan a confundirse de manera peligrosa con los intereses de los Estados Unidos, entrando en un momento histórico donde la soberanía europea está más cuestionada que nunca.

Las raíces “históricas, ideológicas y políticas” compartidas entre Estados Unidos, Europa y América latina ubican a esta en una misma “comunidad de valores” de la tradición occidental. Poco importa si este ingreso fue forzado o se hizo en contra de la voluntad de amplios sectores sociales que fueron masacrados cuando se opusieron a la conquista y colonización, así como al neoliberalismo posterior.

No obstante, se agradece la claridad del imperialismo estadounidense, mucho menos eufemístico y con menos remilgos morales que el europeo, a la hora de expresar claramente sus objetivos de control geoeconómico y geopolítico sobre las riquezas naturales y humanas de América latina y el Caribe. Lo lamentable es quienes traicionaron a Chávez Frías residen de una manera halaga en México y USA, mientras el pueblo no es escuchado.

Como otras acciones de la política exterior estadounidense y europea, demuestran que más allá de los discursos que restan importancia a América latina y el Caribe, esta región sigue siendo una de las más relevantes del mundo en términos geoestratégicos. De hecho, para el imperialismo estadounidense al menos, es la más importante, como nos recuerda Atilio Boron en su imprescindible libro América Latina en la geopolítica del imperialismo.

A pesar de que la mayoría de gobiernos de América latina y el Caribe están lejos de ser el actor subordinado que quisieran los Estados Unidos y Europa, las clases dominantes de estos países siguen empeñándose en ejercer su rol imperial. Ignoran que los tiempos han cambiado y que las oligarquías latinoamericanas aliadas del imperialismo estadounidense y europeo fueron desplazadas de gran parte de los gobiernos en los últimos años. A pesar de sus deshonrosas excepciones, América latina y el Caribe ya no es más el patio trasero de Estados Unidos, tampoco un área de influencia colonial para Europa, ni mucho menos se conforma con ser un actor pasivo en el sistema internacional.

Vivimos tiempos tan confusos como convulsos. La crisis estructural del capitalismo en la que estamos inmersos y el nuevo escenario geopolítico rediseñan todas las variables de la ecuación. Durante mucho tiempo la triada del poder mundial conformada por Japón, la Unión Europea y Estados Unidos, bajo el liderazgo de esta última potencia, ha dominado el mundo, diseñando un sistema político y económico que se ha ido expandiendo por todo el planeta mientras construían todo un sistema cultural que permitía que el desarrollo de este sistema no requiriera en la mayor parte de los casos del uso de la fuerza, sino que se implementaba, salvo contadas excepciones, por medio del consenso.

Estados Unidos comenzó su etapa de hegemonía a partir de la caída del muro y del colapso de la Unión Soviética, eventos que dejaron un mundo unipolar en el que paradójicamente la desaparición de la alternativa que suponía el socialismo real, al mismo tiempo que convertía al imperio norteamericano en potencia hegemónica, daba inicio al fin de la misma, pues una buena parte del mundo comenzó a desprenderse de la tutela que ejercían los Estados Unidos ante el peligro comunista.

Hoy en día, con el impacto de la crisis estructural del capitalismo en pleno centro del norte capitalista y con el surgimiento de nuevos actores del tablero geopolítico, podemos afirmar que la nueva triada del poder mundial está conformada por los Estados Unidos, China y Rusia; en dos bloques que sin ser monolíticos sí se muestran antagónicos en la mayor parte de los casos. La transición post-hegemónica ha parido un mundo multipolar en el que uno de los posibles escenarios hacia los que nos encaminamos es el de varios centros hegemónicos que compiten entre sí en un equilibrio precario.

Venezuela, es hoy, el centro de ese fuego., sin un Chávez para dar la batalla junto a otros aventajados dirigentes del Continente Sur.

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

Los imperialismos estadounidense y europeo son conscientes de este desplazamiento de su influencia política en los países que fueron en algún momento sus colonias o sus áreas “naturales” de dominio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1183 noticias)
Visitas:
3386
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.