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¿Nací para perdedor?

03/03/2010 14:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Alguien me escribió recientemente: “Comenzó un nuevo año y para mi

todo es igual o peor, quiero creer que voy a tener un buen año y por

mas que me lo repito a mi mismo me sigo sintiendo como un perdedor, un

fracasado. ¿Qué hago?…”

La situación de esta persona es la de muchas que dicen: ¿Por qué no

puedo tener una vida mejor si ahora soy cristiano? ¿Por qué mi pareja

se divorció de mi y todavía lo sigo amando? ¿Por qué no consigo un

empleo mejor y me gradué con honores? ¿Por qué sigo pagando deudas y

nunca termino de pagarlas? Y todo es un por qué. Algunos llegan a

examinarse y se dicen es culpa mía, nací para perdedor, no tengo

remedio ni tengo futuro, pobrecito yo. Lo más triste es que muchas de

estas personas esperan que le solucionen los problemas que ellos

mismos crearon, decisiones que ellos tomaron un día, pero les salió

mal.

Hay una buena noticia: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí

hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo

he vencido al mundo”. Juan 16:33 (NVI)

Los problemas son parte de la vida. Jesús hablaba que tendríamos

aflicción, pero que El ha vencido el mundo. El nos otorgó la paz. Eso

me dice que El me formó para la victoria. Dios nos creo para la

alabanza de Su Gloria, por lo tanto El no te pudo crear para el

fracaso. Anímate a ser un ganador, El ha prometido estar contigo, El

pelea las batallas por ti, pero también espera que tú te esfuerces y

hagas lo que a ti te corresponde hacer.

El científico Albert Einstein decía: “Los problemas que creamos lo

hicimos con un nivel de pensamiento para resolverlos necesitamos tener

un nuevo nivel de pensamiento.” Piensa por un momento: ¿Qué haría

Jesús en tu situación? ¿Qué quiere Dios que haga en esa situación?

Hágase las preguntas correctas, rompa con los paradigmas de aquello

que lo ha paralizado durante mucho tiempo, de lo que no se puede.

Es probable que lo haya leído, pero bueno es recordarlo:

“Había dos niños que patinaban sobre una laguna congelada. Era una

tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. Cuando

de pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua.

El otro niño viendo que su amiguito se ahogaba debajo del hielo, tomó

una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró

quebrarlo y así salvar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron:

Hay una buena noticia: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. Juan 16:33 (NVI)

-¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya

podido quebrar, con esa piedra y sus manos ¡¡¡tan pequeñas!!!

En ese instante apareció un anciano, que dijo:

-Yo sé cómo lo hizo…

-¿Cómo? – Le preguntaron al anciano y él contestó:

No había nadie a su alrededor que le dijera que no se podía hacer.

¿Quién te dijo que tus problemas no tienen solución? No dejes que los

problemas o las crisis condicionen tu vida. Entiende que eres único y

que Dios te ha dado una capacidad creativa, dones, talentos, y otras

habilidades para solucionar los problemas y puedas bendecir a quienes

te rodean. Con un nuevo nivel de pensamientos podrás ver posibilidades

en tu vida en vez de imposibilidades. Dile adiós al estrés, ansiedad,

depresión, miedo, temor, porque en ti habita El que te ha hecho más

que vencedor sobre todas estas cosas.

“Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel

que nos amó”. Romanos 8:37

Me gustaría dejarte brevemente cinco pasos para la solución de

problemas, no dudo que existan más, pero estos te ayudaran a sentirte

más que vencedor:

1. Descubra claramente cual es el problema. A veces lo que usted cree

que es el problema no es el problema. Hágase preguntas: ¿Qué es lo que

está mal? ¿Cuál es el problema que estamos tratando de resolver? ¿Cuál

es mi responsabilidad en el problema? Sea específico, no de vueltas ni

caiga en suposiciones. Para los casados, no hay problemas

matrimoniales, solo problemas personales.

2. Coloca una meta específica. ¿Qué me gustaría que ocurriese? ¿Cómo

se ve con el problema resuelto?

3. Expande tu imaginación. Piense en todas las ideas que sean posibles

para solucionar el problema. Piense en posibilidades. Haga muchas

preguntas. Olvide la “crisis” por un momento y diviértase pensando

como sería su vida sin ese problema, pregúntese ahora: ¿Qué me falta

para solucionar el problema? ¿Qué me impide solucionarlo?

4. Toma acción sobre tus pensamientos. Una vez encontrado lo que falta

para solucionar el problema, diseña un plan de acción que te lleve a

esa vida que quieres lograr. No te quedes en el papel. Haga lo que

tenga que hacer: perdonar, amar, servir, honrar, disciplinar,

perseverar, pagar, trabajar. No se rinda hasta ver su problema

resuelto.

5. Adquiere sabiduría. La sabiduría viene de Dios y a El debemos

buscar para que nos ayude en los primeros cuatro pasos. Separados de

El nada podemos hacer. Proverbios 4:5-9

¡Naciste para Ganar!


Sobre esta noticia

Autor:
Quintana (1326 noticias)
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
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Personaje

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