×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×

CriticicMiembro desde: 06/07/17

Criticic

http://ctxt.es/

0
Posición en el Ranking
0
Usuarios seguidores
Sus noticias
RSS
  • Visitas
    3.264.962
  • Publicadas
    2.157
  • Puntos
    0
Veces compartidas
321
¡Consigue las insignias!
Trimestrales
Recientes
Visitas a noticias
14/03/2018

CTXT necesita un arreglo de chapa y pintura. Mejorar el diseño, la usabilidad... convertir nuestra revista en un medio más accesible. Con tu donación lo haremos posible este año. A cambio, tendrás acceso gratuito a El Saloncito durante un mes. Aporta aquí

"Yo quiero interpretar a un hombre real en todas mis películas, y defino la masculinidad de forma muy simple: el hombre debe ser duro, justo y valeroso, nunca pequeño, nunca buscando una pelea, pero nunca dando la espalda a una." John Wayne

A la Historia pasará el 8 de marzo de 2018, pero no por esas manifestaciones masivas que han sido portada en medios de todo el mundo. No por ser la visibilización de una lucha necesaria y justa, nacida como respuesta a las grandes desigualdades que sufre la mitad de la población mundial. A pesar de los reflejos centelleantes para apuntarse al éxito ajeno de líderes políticos y mediáticos antes reticentes a la movilización, para muchos ?y algunas- esto ha sido una deblacle: el 8 de marzo ha marcado el principio del fin, el ocaso de los dioses, el Ragnarok y el día del juicio Final.

La "machoexplicación" de todo este sindiós se manifiesta altisonante, pero también llorica y quejosa; dicen que su misma mismidad está en peligro. Que han sido atacados, ofendidos, vilipendiados por esas ansias igualitarias. Incluso, subvertidos los términos, algunos mal llamados congéneres se han puesto de parte de esta Solución Final, ayudando a socavar los tradicionales roles, ¡afeminándose! Los modelos de hombre tradicional han caído resquebrajados, destruidos por culpa del feminismo "radical" y la "ideología de género"; el mundo puesto patas arriba, desterrado el flirteo y el "derecho a molestar" propio de la seducción (¿?); cuestionado hasta el necesario apareamiento entre macho y hembra poniendo así en peligro el futuro de la Humanidad toda. ¿Pues no han descubierto que la mujer del Paleolítico también cazaba? Incluso pintaba las paredes de las cuevas, la tía chamana. ¿Dónde queda ahora la masculinidad, la de toda la vida? ¿La han convertido en un animalito domesticado? ¿Está ya en extinción? La culpa es de esas vociferantes: qué manía con lo de empoderarse, hay que ver qué palabros -que no palabras?; si hasta hacen huelgas políticas y anticapitalistas ?como todas?. Porque, vamos a ver; ¿una huelga de mujeres? ¿A santo de qué?

Bien, la ficción tiene respuestas para todo. Y desde antiguo.

Lisístrata (en griego "la que disuelve el ejército") es una comedia del ateniense Aristófanes que, además de cachondo mental, era un pacifista con tirria a los demagogos que azuzaban al pueblo para llevarle a la guerra. En Lisístrata cuenta una huelga sexual de mujeres que a base de calentones frustrados, pretenden parar una guerra enmendando la plana a tanto macho agresivo. Representada en el 411 a. C, Lisístrata era toda una declaración de rebeldía ante la realidad: Atenas estaba perdiendo la guerra jónica y sufría a la vez una verdadera guerra civil con golpes de estado y crisis económica galopante. Aristófanes se burlaba de todo ello ridiculizando la estupidez bélica de tanto macho desatado. (En fechas más recientes le hubieran condenado por delito de sedición).

Ya desde antes de Cristo y de las religiones del Libro ?madres del presente cordero? han estado las mujeres intentando capar la esencia masculina, poniendo en duda su patrimonialización del poder para despistar a los menos aptos

Porque, ya desde antes de Cristo y de las religiones del Libro ?madres del presente cordero? han estado las mujeres intentando capar la esencia masculina, poniendo en duda su patrimonialización del poder para despistar a los menos aptos. Es todo un complot. Menos mal que siempre quedará el cine y con él, la imagen de machotones imperecederos para que las generaciones futuras no olviden como es ser un hombre de verdad. Como John Wayne. ¿Seguro? Lo cierto es que el rocoso actor se especializó en interpretar a loosers ?y sin saberlo, lo que acentuaba su patetismo?, personajes supuestamente modélicos pero en realidad solitarios alcohólicos, perseguidos por la ley, hombres destruidos a causa de la violencia de la guerra, incapaces de recuperarse de la herida de un amor perdido o de su vida malgastada de pistolero. Pobres hombres. En resumen: la admiración exaltada que por los personajes ficticios de Wayne proclaman los machos nostálgicos, deja patente la necesidad de que el ministerio de Educación incorpore a los temarios y de una vez por todas la asignatura de Alfabetización Audiovisual.

También la masculinidad de Clint Eastwood tiene muchos adeptos, pero igual que en el caso anterior, por cinéfilos con lagunas: el mejor papel del gran director y mediocre actor, lejos de su famoso hieratismo, es el del desertor canallita, manipulador de un grupo de mujeres y niñas encerradas en un colegio de señoritas que, incautas ellas, le han dado cobijo en plena guerra de Secesión y donde se pone las botas a seducir. Hasta ahí bien. Lo malo es que el cazador ?cazado? acaba torturado y muerto a manos de las señoras a las que tanto ha cabreado en la magnífica película de Don Siegel El seductor (1970), rehecha con menos fortuna en 2017 por Sofía Coppola.

Mujeres vengativas amputando la pierna a un pobre hombre en El seductor (Don Siegel, 1970)

En una especie de justicia poética inversa, Siegel compensó al mártir Eastwood con el personaje del policía Harry el Sucio; arquetipo de héroe impávido, ejemplo perfecto de machirulismo que, en la línea western, sobrevive como yonki setentero de la violencia ("Alégrame el día"). Su condición de outsider le convierte, en una vuelta de tuerca sociópata, en el De Niro de Taxi Driver (Scorsese, 1976): un pistolero amateur que se toma la justicia por su mano a causa de su incapacidad para relacionarse con mujeres. Pobres hombres, otra vez.

Pero no pasa nada: siempre nos quedará Bogart. Ejemplar de arquetipo hombruno según Woody Allen y sus Sueños de un seductor, el gran Bogart escapa a esa etiqueta en cuanto puede. En El tesoro de Sierra Madre (J. Huston, 1948) es un macho entre machos ?cosa insana? que termina alucinado y demente por la fiebre del oro. Siempre a la busca de papeles y directores interesantes, Bogie consigue el protagonista de una de las autocríticas más devastadoras del Hollywood clásico y su condición depredadora En un lugar solitario (In a Lonely Place, Nicholas Ray, 1950). Una historia terrible y bella sobre la destrucción del amor por culpa de un maltratador de libro.

Humprey Bogart maltratando a Gloria Graham (En un lugar solitario, Nicholas Ray, 1950)

El destino en la ficción de estos machotes tan adorados ?a veces directamente maltratadores de mujeres? es la soledad, la locura, el alcoholismo, cuando no una muerte violenta. ¿Modelos de hombre?

El club de la lucha (David Fincher, 1999) es considerada la biblia de la hombresfera (manosphere en inglés), esos foros de "empoderamiento machista" alzados a través de Internet ante la amenaza feminista a la que consideran culpable de los males de la sociedad occidental y el declive de los roles de género tradicionales. En la línea del personaje pura parodia de Tom Cruise en Magnolia (P.T Anderson, 1999), estos machos asustados dividen a los hombres en dos categorías: "machos alfa" dominantes, duros, salvajes y ligones; y "machos beta": débiles, afeminados y que no se comen una rosca. Ignoran que esta obra critica los mitos de la sociedad capitalista y su deshumanización hasta provocar locura esquizoide (de nuevo). Hace falta repetir que en una cultura predominante audiovisual se impone la necesidad de que la educación reglada incorpore la comprensión de la imagen, sus significados y significantes. Más nos vale. Porque el machismo y sus ?equivocados? iconos empujan a una espiral que también les perjudica a ellos desde tiempo inmemorial, como el hombre en ruinas del criptogay Brick-Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc (Brooks, 1958). Ahí está, escondido, el tabú. Rock Hudson fue un mito masculino hasta el momento en que trascendió su homosexualidad ?secreto a voces? y su muerte a causa del sida; pero el actor, como bien supo ver el director Mark Rappaport en el muy divertido documental Rock Hudson Home Movies (1992) dejó "pistas" sobre su verdadera condición sexual y lo endeble de los prototipos masculinos monolíticos que destilaban los galanes de Hollywood.

Incluso obras canónicas como Horizontes de Grandeza (The big country, 1958) ?estamos hablando de un western? desmontan el arquetipo machista del héroe creando, con ayuda de William Wyler, un héroe de la Nueva Masculinidad: el marino Gregory Peck no necesita ir de duro porque en realidad es más hombre que ninguno, como demuestra a un macho casi simiesco: un Charlton Heston atrapado en el desamor y los prejuicios de clase. Masculinidad moderna versus machirulismo viejuno, ¡ya en los 50!

Y también está Cary Grant, claro; el maestro de la ambigüedad, sin miedo a gustar tanto a mujeres como a hombres, niñas, niños, animales y a cualquier ser sobre la faz de la tierra.

image

Es la misma desconfianza hacia cierta masculinidad ridícula que fue elevada a lo más alto de la comedia por el maestro Billy Wilder en toda su filmografía y especialmente en Con faldas y a lo loco (Some like it hot, 1959): no hay más que recordar con su genial frase final:

¿Y los arquetipos femeninos del cine? Desde aquí recomendamos las grandes comedias de los años 30 y 40 con mujeres a los mandos de la diversión; subversivas, activas, rebeldes, compañeras, protagonistas: Miriam Hopkins en Una mujer para dos (Ernst Lubistch, 1933); Irene Dunne en La pícara puritana (Leo McCarey, 1937); Rosalind Russel en Luna Nueva (Hawks, 1940); Claudette Colbert en La octava mujer de Barba Azul (Lubitsch, 1938); Barbara Stanwyck en Bola de fuego (Hawks, 1941)... Modelos para hombres y mujeres llenos de alegría, humor y erotismo desprejuiciado, sin miedo a vivir, a sentir, en un mundo compartido por igual.

Más recientes de Criticic

Elogio de la leyenda urbana

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí 22/09/2018

'Prins' y el drama de la escritura

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí. El Escritor (protagonista y narrador de Prins), consagrado a la novela gótica, siente que tiene que abandonar su labor 22/09/2018

"No tenemos ninguna relación con el Ibex. Es un infundio"

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí. A tenor de su biografía, Juan Carlos Girauta (Barcelona, 1961) ha dado tantos tumbos políticos como vitales. Abogado, rockero, doblador de películas, columnista.. 22/09/2018

La confesión de Aznar

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí 21/09/2018

Uno de cada tres jóvenes ha sufrido maltrato en Internet

Espacio realizado con la colaboración del Observatorio Social de "la Caixa". Buscar información, escuchar música, mantener contactos a distancia o investigar sobre ocio y eventos 21/09/2018

Mostrando: 1-5 de 2.156