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20/05/2018

Sin entradillas y sin comentarios

 

¿Ascendió Jesucristo a la Casa Celestial de su Padre Yahú  a la velocidad de la luz 300.000km x segundo?

Por Bruno Perera.

Haciendo la historia corta, se lee en el Nuevo Testamento San MateoCapítulo 27 que, Jesús es acusado y condenado ante Pilato — Se libera a Barrabás — Jesús es escarnecido y crucificado, y sepultado en la tumba de José de Arimatea.

Y cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.

Y lo llevaron atado y lo entregaron a Poncio Pilato, el gobernador.

Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú!

Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Y los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.

Pero después de haber deliberado, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.

Por lo cual aquel campo se ha llamado Campo de Sangre hasta el día de hoy.

Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fue fijado por los hijos de Israel;

10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

11 Y Jesús estaba de pie delante del gobernador; y el gobernador le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.

12 Y al ser acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.

13 Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?

14 Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.

15 Y, en el día de la fiesta, acostumbraba el gobernador soltar un preso al pueblo, el que quisiesen.

16 Y tenían entonces un preso famoso que se llamaba Barrabás.

17 Y habiéndose ellos reunido, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte? ¿A Barrabás o a Jesús, que es llamado el Cristo?,

18 porque sabía que por envidia le habían entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su esposa le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron al pueblo de que pidiese a Barrabás, y de que se diese muerte a Jesús.

21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: ¡A Barrabás!

22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré con Jesús, que es llamado el Cristo? Le dijeron todos: ¡Sea crucificado!

23 Y el gobernador les dijo: Pues, ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban más, diciendo: ¡Sea crucificado!

24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo. ¡Allá vosotros!

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos.

26 Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.

27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la compañía;

28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata;

29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, se burlaban de él, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!

30 Y escupiendo en él, tomaron la caña y le golpeaban la cabeza.

31 Y después que le hubieron escarnecido, le quitaron el manto, y le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle.

32 Y al salir, hallaron a un cirineo que se llamaba Simón; a este obligaron a que llevase la cruz.

33 Y cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,

34 le dieron de beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.

35 Y después que le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus ropas, echando suertes, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis ropas, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y sentados le custodiaban allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su acusación escrita en “latín”: IESVS NAZARENVS REX IVDAEORVM= “JESÚS EL NAZARENO REY DE LOS JUDIOS”.

38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda.

39 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza,

40 y diciendo: Tú, el que derribas el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían:

42 A otros salvó, pero a sí mismo no puede salvarse. Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere, porque ha dicho: Soy el Hijo de Dios.

44 También le insultaban los ladrones que estaban crucificados con él.

45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

46 Y cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: ¡Elí, Elí!, ¿lama sabactani? Esto es: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, al oírle, decían: A Elíasllama este.

48 Y enseguida, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio de beber.

49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle.

50 Más Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.

51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló y las rocas se partieron;

52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se levantaron;

53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús,  vinieron a la Santa Ciudad y se aparecieron a muchos.

54 Y cuando el centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús vieron el terremoto y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera y dijeron: ¡Verdaderamente este era el Hijo de Dios!

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole,

56 entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Sin sumarios

57 Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.

58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús; entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia

60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de haber hecho rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

61 Y estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62 Y al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,

63 y le dijeron: Señor, nos acordamos de que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.

64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día; no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

65 Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.

66 Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.

San Mateo

Capítulo 28

Resurrección de Cristo, el Señor — Se aparece a muchos — Tiene todo poder en el cielo y en la tierra — Envía a los apóstoles a todas las naciones a enseñar y a bautizar.

Y pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro.

Y he aquí, hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y acercándose al sepulcro, removió la piedra y se sentó sobre ella.

Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos.

Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.

No está aquí, porque ha resucitado, así como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.

E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de entre los muertos; y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos,

he aquí,  Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas se acercaron, y abrazaron sus pies y le adoraron.

10 Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

11 Y mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia fueron a la ciudad y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.

12 Y reunidos con los ancianos, y habiendo deliberado, dieron mucho dinero a los soldados,

13 diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche y lo hurtaron mientras dormíamos.

14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros le persuadiremos y os pondremos a salvo.

15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como habían sido instruidos; y este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.

17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

18 Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí,  yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Jesús se aparece a los discípulos

 (Mt 28.16-20; Mc 16.14-18; Jn 20.19-23)

36 Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y los saludó diciendo:–Paz a vosotros.

37 Ellos, sobresaltados y muy asustados, pensaron que estaban viendo un espíritu. 

38 Pero Jesús les dijo:–¿Por qué estáis tan asustados y por qué tenéis esas dudas en vuestro corazón? 

39 Ved mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

40 Al decirles esto, les mostró las manos y los pies. 

41 Pero como ellos no acababan de creerlo, a causa de la alegría y el asombro que sentían, Jesús les preguntó:–¿Tenéis aquí algo de comer?

42 Le dieron un trozo de pescado asado,   y él lo tomó y lo comió en su presencia. 

43 Luego les dijo:–A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, os anuncié que todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos, tenía que cumplirse.

44 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,  

45 y les dijo:–Está escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; 

46 y que en su nombre, y comenzando desde Jerusalén, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados.

47 Vosotros sois testigos de estas cosas. 

48 Y yo enviaré sobre vosotros lo que mi Padre prometió. Pero vosotros quedaos aquí, en Jerusalén, hasta que recibáis el poder que viene de Yahú.

 La ascensión de Jesús.Hechos 1:9-11 

Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver. 10 Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron junto a ellos 11 y les dijeron:

—Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá.

Conclusión: Según las Escrituras bíblicas Cristo ascendió a la Casa Celestial de su Padre –Yahú- con su cuerpo. Yo pregunto: ¿Por qué Jesús ascendió con su cuerpo en un viaje tan largo de millones de años luz a un lugar que nadie conoce y donde según las Escrituras los cuerpos no existen sino las almas? Lo más lógico hubiese sido que viajara en espíritu, pero no fue así; de lo que se concluye que la historia sobre la vida, muerte y ascensión de Cristo fue todo un cuento para cumplir con lo que estaba y está  escrito en el Antiguo Testamento que dice que el Cristo resucitaría al tercer día. Y si hubiese aparecido el cuerpo de Jesús, nadie hubiese creído que resucitó, de ahí que sus seguidores se inventaran que ascendió a la Casa Celestial con su cuerpo. Cabría también preguntar: ¿Cómo pudo viajar Cristo tantos años luz a través del universo portando consigo su cuerpo, cuando que la materia no puede viajar a la velocidad de la luz? !!Todo un fenómeno¡¡

Post Datum:. (1). Los judíos llaman a su Padre Divino –Yahú-, igual a -Yo soy-, que mal traducido se le suele llamar Yavé, Heová, etc, o también en griego Theus, o en latín Deus, en español Dios, en inglés God, o en Alemán Gott, etc en otros idiomas.

Post datum:. (2). El nombre de Theus deriva del cabecilla de los 12 dioses griegos del Olimpus que era Theus. Cuando San Paulo=Saulo, pregonaba en Corinto y le preguntaron los griegos quién era ese que él ponía como Divinidad, San Paulo=Saulo, para que los griegos entendieran o para que no se ofendieran, etc de vaya usted a saber porqué más, les dijo que, el que él anunciaba era Theus. Luego ese nombre con las reformas, adaptaciones y traducciones que se le han hecho a la Biblia durante su historia derivó a los apelativos que ya he mencionado, más cada nación que se convirtió en cristiana según sus tradiciones antiguas aproximaron a la Divinidad Judía –Yahú- a los nombres que daban a sus divinidades paganas para que sus pueblos pudieran comprender que el nombre de la divinidad nueva que les inculcaban significaba lo mismo que el que ellos conocían como Theus, Deus, God, Gott, etc. (Era una forma de convencer a la gente para que no se ofendieran cuando sentían que les arrebataban su antigua creencia).

 

 

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