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27/06/2018

Muchos padres se preocupan por el comportamiento intranquilo de sus hijos y llegan a pensar que son hiperactivos, pero no siempre es así. Muchas veces son eventos que manejados de forma adecuada les permitirán vivir en un ambiente más feliz

Los padres de hijos intranquilos entran en un estado de ansiedad, contrariedad y dudas, simplemente porque no saben diferenciar  si la marcada energía de su hijo o hija se debe a una disfunción cerebral mínima que puede ser un trastorno por deficit de la atención y la hiperactividad (TDAH); o es que solo necesitan conocer cómo manejar ciertos comportamientos propios de un niño, y que existen diferentes maneras para lograrlo.

¿Cómo se comportan los niños hiperactivos?

  1. Tienen la capacidad exclusiva de no cansarse hasta altas horas de la noche.

  2. Corren y saltan infatigablemente. Por lo general, no llegan a más de 10 minutos concentrados en una misma actividad y más si esta es pasiva como el dibujo o la lectura.

  3. Su capacidad para concentrase es bastante limitada. Se distraen con estímulos muy simples que para otros niños pudieran resultar irrelevantes. Esto puede ocasionarles dificultades académicas, aún con un coeficiente de inteligencia normal.

  4. Se tornan desobedientes y atrevidos. La mayoría de las veces se oponen a las decisiones de los adultos e intentan realizar acciones sin autorizo.

  5. Buscan la manera de obtener lo que desean mediante perretas.

  6. Tienen pobre control de los impulsos, por lo que se tornan poco reflexivos. No piensan antes de actuar o hablar, lo cual puede ocasionarles problemas en su grupo de iguales y en la sociedad en general.

Tal vez tu hijo no reúna la mayoría de estas características y su intranquilidad solo se deba a la energía propia de las primeras edades del desarrolor.

5 consejos que te ayudarán a manejar la intranquilidad de tu hijo

  1. Provéele espacios para liberar su energía. Planifiquen paseos a lugares abiertos en los que tu hijo tenga espacios sin grandes peligros, pueda correr y sentirse libre. Estos lugares pueden ser parques naturales. También pudieras proponerle la práctica de algún deporte que le apasione. Te aseguro que se sentirá más agotado al llegar a casa y feliz de mantenerse activo.

  2. No cedas ante las perretas. Si tu hijo demanda hacer su voluntad valiéndose de gritos y patadas, no accedas de esta manera. En este caso, también deberás estar atento ante una situación que peligre para él o para los que estén a su alrededor y tomar medidas preventivas.

  3. Ponte de acuerdo para un mismo patrón educativo. Los niños suelen ser muy sensibles y aprehensivos, por lo que rápidamente perciben si uno de los padres no marca límites y apoya o no la decisión del otro. Por tanto, para  obtener buenos resultados en la educación del muchacho, te sugiero que ambos padres se pongan de acuerdo y se apoyen en la toma de decisiones. Incluso, si alguno considera que el otro está equivocado, jamás lo manifieste frente a su hijo.

  4. Utiliza la técnica de la tuerca. Es importante que sepas que no puedes poner límites exagerados, no estás formando un militar, simplemente estás intentando educar de manera eficaz a tu hijo. Por tanto, deberás tener en cuenta a la hora de aplicar algún castigo: su edad, la envergadura de su actuación y, sobre todo, hacerlo con mesura y con amor.

  5. Sé constante. La constancia es crucial para obtener resultados. No te canses tú, que sea tu hijo quien se canse al ver que tú no accedes. Seguramente observarás que, a pesar de los nuevos métodos empleados, tu hijo repite los mismos comportamientos. No importa, es una actuación normal. Eres tú quien debes ser invariable y mantenerte firme ante una decisión.

Recuerda, tú eres encargado de ponerle reglas y límites a las conductas de tu hijo, pero también eres procurador de brindarle amor, conversar y explicarle el “por qué no”. Te aseguro que obtendrás resultados excelentes y lograrán vivir en un ambiente mucho más feliz.

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