19-05-2013 15:42
Hugo A. Sánchez / Gulf News
Hacer el ridículo es terrible. Vas caminando por la calle y de pronto te pegas de cabeza con una farola. ¡Qué vergüenza! ¿Me habrá visto alguien? Otro día estás en la biblioteca, estornudas y te sale una vela de moco por la nariz que se te pega a la barbilla, cruzándote la cara. Levantas la vista y ¡no! Estaba mirándote la estudiante despampanante. Parecen situaciones terribles, increíblemente bochornosas, pero no son nada comparadas con:
EL PESO DE LA CRUDA REALIDAD
Entre los 13 y los 32 años disfruté bailando en las discotecas, moviendo el esqueleto en la pista. Cada noche innovaba con un nuevo paso, una pirueta genial que me acercaba un poco más a los grandes del género, Fred Astaire, John Travolta, Gene Kelly. Con el tiempo progresé y en alguna sesión nocturna de baile, como quien no quiere la cosa, introduje un guiño a Baryshnikov.
—Ahora giro el tobillo así, cargo de expresión el dedo chico y creo poesía en el aire, dibujando círculos efímeros con la pata —me decía a mí mismo.
No me echó para atrás ni mi problema de olor de pies. El arte podía con todo.
Iba definiendo mi estilo, cada jornada, en los garitos de La Laguna. En alguna ocasión alguien llegó a llamarme la Isadora Duncan de Aguere, pero en hombre. Por un momento rocé la cima, el Olimpo de la danza popular contemporánea y experimental. Hasta me depilé las piernas para una experiencia estética total.
El sueño duró exactamente eso, 19 años. Justo hasta el día en que tuve ocasión de ver el vídeo de una de mis actuaciones estelares.
Me cago en aquel tipo que me grabó danzando al ritmo de Jamiroquai en el Monkey. No podía creerlo. Me ví allí, mordiéndome el labio inferior en claro gesto de inspiración y totalmente abducido por la música, pero por otra música que la que estaba sonando. Me había quitado un zapato, un calcetín y movía la pierna sin control, lanzando patadas ninja en todas direcciones. Comprobé como un grupo de chicas, al pasar a mi lado, se tapaba la nariz señalando mi pie giratorio. Más que bailar, convulsionaba.
A eso es a lo que me refiero. De pronto, en el minuto que duró aquel vídeo, cayó sobre mí todo el peso de la realidad, dos décadas de vergüenza ignorada y ahora descubierta de sopetón. No era un golpe ridículo contra un farol en plena calle, a fin de cuentas momentáneo; se trataba de media vida creyendo que iba a ser algo en el mundo de la danza, el Leroy Johnson de la calle La Rúa, el chico tinerfeño de barrio que alcanzó Broadway y que ahora, en sesenta segundos, se venía abajo.
Una semana más tarde estaba sentado al otro lado de la mesa de mi médico de cabecera. Tras ver el vídeo, pensé que podía padecer algún tipo extraño de epilepsia. Ya había dado por perdida mi carrera artística junto a Acerina Amador, así que era capaz de soportar cualquier cosa.
—Señor Padilla, padece usted un tipo de asincronía. Va al ritmo de una música, pero fuera suena otra —dijo el médico mientras anotaba algo en mi historial.
Y aquí estoy, cinco años después. Me he retirado a Bajamar, donde tengo un grupo de amigos que valora mi dominio del moonwalk y del gusano. El caso es que todavía tengo la capacidad de escuchar una música y danzar otra. Y no está tan mal, porque al menos estoy seguro de una cosa: nunca bailaré al son que me tocan. Jamás.
26-04-2013 por Siempreenmedio | Otros | 0 Comentarios
De todas las religiones de de nuestro tiempo, el culto al coche es la que menos entiendo. Es bastante más probable que encuentren al que suscribe postrado en dirección a la Meca o comulgando los domingos y fiestas de guardar que observando el sagrado mandamiento de limpiar el salpicadero
17-04-2013 por Siempreenmedio | Política | 0 Comentarios
Http://www.infolatam.com América Latina está condenada a tener gobiernos populistas o militares. La historia de las últimas décadas así lo denota y los resultados electorales de Venezuela, el pasado domingo, también
05-04-2013 por Siempreenmedio | Sociedad | 0 Comentarios
Qué caramelito tenía, señores, qué caramelito. Un caramelito que, siendo otra, podría haber exprimido brillantemente y haber convertido este espacio que me dejan hoy en una columna de esas de opinión que la gente comparte sin tino en las redes, asombrados todos por mi lucidez, identificados con mis
20-03-2013 por Siempreenmedio | Internacional | 0 Comentarios
No soy católica ni prácticamente aunque alguna vez lo fui. Sin embargo, no puedo dejar de alegrarme por el nuevo papa
18-03-2013 por Siempreenmedio | Viajes | 0 Comentarios
Esta es mi primera entrada en este interesante blog, un fantástico crisol de voces, ideas y experiencias personales. Es por ello que, quizás, deba ante todo presentarme, y que el modo de hacerlo, sea a través de aquello de lo que mejor sé escribir: el turismo. No, no soy turista
| Siguiente | Última | |||
| Mostrando: 1-5 de 600 | ||||