Mariano Rajoy desaprovechó ayer una buena ocasión -y van docenas- para salir del estado grogui en que se halla su Presidencia y su Gobierno casi desde sus primeras semanas. Si lo que pretendía Rajoy con la entrevista de anoche en TVE era transmitir seguridad, exhibir carisma o liderazgo, parar la sangría de reputación suya y de su Consejo de Ministros, recuperar apoyos y confianzas entre los ciudadanos, despejar los debates internos en el PP sobre su idoneidad para el cargo, abortar las conspiraciones, tomar fuerza ante la opinión pública para arrancar el durísimo curso que nos espera, insuflar ánimos a la población, darnos a los ciudadanos la sensación de que tenemos un Ejecutivo que sabe lo que hace y que tiene un diagnóstico certero de los males de España y una receta adecuada para curarlos… me temo que no logró nada de ello, nada de nada.
Rajoy llegaba a la cita televisiva con la licenciatura de Hombre Fuera de la Realidad, que se concedió a sí mismo hace pocos días en la entrevista en Abc, y salió anoche con el doctorado. ¿Cómo se puede decir que ‘la reforma laboral ha funcionado muy bien’ y que se siente ‘muy contento’ con ella cuando, además de arrasar con los derechos de los trabajadores, no ha convencido a los empresario y ha acelerado aún más la destrucción de empleo? ¿Cómo se puede insistir en la reducción del déficit como único objetivo del Gobierno, en repetirlo miles de veces desde hace ocho meses largos, casi como un mantra, cuando el déficit sigue igual de mal y no lleva camino de cumplir los objetivos, como se vio en los datos de julio, y el conjunto de la economía se para, se muere casi, como resultado de esa obsesión? ¿Cómo puede Rajoy alardear de que no permitirá que le digan dónde tiene que recortar cuando la troika -CE, BCE y FMI- lleva meses metida en su antedespacho y está a punto de sentarse en su mesa? ¿Y las pensiones? ¿Y el rescate? ¿Y Bolinaga? ¿Y Cataluña?
¿O es todo impostación y mentir a sabiendas? Chus Lampreave, testigo de Jehová en una película de Almodóvar, decía en una secuencia: ‘Ya nos gustaría a las testigas mentir, pero no podemos’. ¿Será que a Rajoy le gustaría decir la verdad, pero no puede?
Los esfuerzos inútiles generan a casi todo el mundo melancolía. Pero en el caso de Rajoy y de su Gobierno, sus esfuerzos -que los ha hecho y los hace, aunque en rumbo equivocado- le han generado confusión mental, aturdimiento, delirios, visión doble o triple, mareos y vértigos, indicios de riesgo de … o quizás desdoblamiento de personalidad y habilidad en la mentira para contar por la noche lo contrario de lo que se ha hecho por la mañana. No sé qué es peor.
Autor: Blog 20 minutos - Arsenioescolar (311 noticias)
Fuente: blogs.20minutos.es
Visitas de esta noticia: 491