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Sororidad, qué bonita palabra

29/08/2018 12:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Sororidad es una hermosa palabra. La primera procede de soror y las dos últimas de frater, que significan "hermano consanguíneo" y aluden a una relación de amistad y solidaridad entre dos o más personas.

Curioso que fuera Miguel de Unamuno el primero en acuñar el término en español, o al menos según lo documentado.

"[..] ¿Fraternal? No: habría que inventar otra palabra que no hay en castellano. Fraternal y fraternidad vienen de frater, hermano, y Antígona era soror, hermana. Y convendría acaso hablar de sororidad y de sororal, de hermandad femenina".

Curioso o no también que 'sororidad' no esté reconocida por la Real Academia Española, que sí recoge algunos otros derivados como 'sor'.

Más allá de Unamuno y la RAE ?tan acostumbrada a no incluirnos?, me quedo con la adaptación española del término inglés 'sorority', que en origen denominaba a las asociaciones de estudiantes femeninas de las universidades norteamericanas.

Sororidad, qué bonita palabra. El 8 de marzo quedó claro el concepto del término sin tener que usarlo. Pero no siempre ha sido así. No nos engañemos. En diversos rincones se reparten carnets feministas, y mientras seguimos en el recelo de la defensa replegada, el patriarcado va ganando por goleada.

Si vamos perdiendo no es sólo por el monstruo que viene a vernos cada día ?que también?, sino porque la unión entre nosotras aún no es tal. "Ella no es suficientemente feminista, ella es demasiado radical, ella es abolicionista, ella es regulacionista, ella es...". Habrá quien me culpe también de hacer un acto de auto culpabilización, pero no me gustaría que se confundiera con autocrítica esta especie de reflexión que me atrevo a hacer. Todas podemos dudar del feminismo de Ana Botín (yo lo hice en su momento aquí), pero no nos perdamos en un objetivo que debiera ser de todas, mientras discutimos sobre quién es la más feminista, la que mejor y más escribe, la que sale en platós de televisión y la que nadie recuerda aunque es la más activista y lleva luchando desde antes de que naciéramos. Bastante elevado es ya el grito del patriarcado como para darnos latigazos entre nosotras mismas.

Si los negros ganaron la batalla de los derechos civiles en Estados Unidos fue porque hicieron piña. También tuvieron aliados que, no nos engañemos, nosotras también necesitamos. Imaginen que alguien cuestionara a Nina Simone entonces, más allá de su radicalidad fruto de otros traumas y sacudidas vitales. Tenían razón y lo sabían. Su opresión era más fuerte que su ego.

Me agota el señalamiento del que yo misma he formado parte. Considero fundamental el debate de ideas, como hacíamos en las asambleas del 15M, pero huyo de los linchamientos. No olvidemos que todas, de una u otra forma, somos víctimas y lo seguiremos siendo toda nuestra vida. Habrá muchas ideas y teorías que nos separen, pero siempre habrá más puntos en común. Quizá muchas de nosotras aún no hayamos llegado a ser "la buena feminista", la pura, la inmaculada. Vean cómo caemos en el discurso neoliberal al competir también entre nosotras, como lo hacen en todos los cuentos de Walt Disney. Intenten imaginar a alguna protagonista de esos dibujos en los que todas son enemigas entre ellas. Cenicienta con sus hermanastras; Blancanieves y la Bruja; Sirenita y Úrsula. Vean también por qué se pelean siempre. Necesitan conseguir al hombre salvador.

No me interesa quién es más coherente y quién menos, porque yo misma tendría que pedir perdón por ser. Este pacto entre mujeres debe ser más fuerte que todo lo demás. Como dice Pilar del Río, "nos nacemos todas", nos reinventamos, enriquecemos nuestro discurso con el tiempo. Con nuestras opciones necesitamos reconstruir, re-elaborarnos, renacernos. Hace años yo era feminista porque es lo que he visto en mi casa, pero Simone de Beauvoir no estaba dentro de mis prioridades. Fue gracias, y especialmente, al 15M como descubrí a hermanas feministas que llevaban años trabajando en ello. Yo era una pardilla. Y ellas me respetaron y esperaron mis tiempos porque apenas estaba arrancando el motor. Con mucha paciencia me enseñaron. Esa es la sororidad que yo conocí de cerca. Me esperaron, respetaron mis tiempos y no hay mayor generosidad que esa.

Por otro lado, tememos también la apropiación del feminismo por parte del capitalismo. Eso va a ocurrir tarde o temprano, si no está ocurriendo ya. No juguemos a la acción-reacción. Sigamos nuestros pasos, decididas, continuemos el camino que empezaron otras tantas antes. No nos distraigamos. Ya estaremos entonces para señalar directamente al capital y decirle que no es posible un feminismo con ellos de nuestro lado aprovechándose de nuestras luchas y nuestros cuerpos. Para entonces estaremos armadas de verdad, habremos mostrado al mundo que no es compatible un feminismo con una desigualdad y opresión de razas, clases y género. Entonces será nuestro deber como ciudadanas señalar a quienes no son de los nuestros, ni nunca lo fueron. Pero, por ahora, que no nos hagan perder el tiempo, tenemos mucha tarea pendiente y poco margen de maniobra. No somos el equipo favorito en la cancha, pero no nos falta tesón y oportunidad de llegada a la portería contraria.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
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Reportaje
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